¿UNA FAMILIA CREADA POR DONACIÓN ES UN PLAN B? DESMONTANDO EL MITO

¿UNA FAMILIA CREADA POR DONACIÓN ES UN PLAN B? DESMONTANDO EL MITO

Cuando decides ser madre soltera por elección o formar tu familia a través de la ovodonación o doble donación de gametos, los donantes formarán parte de vuestras historias para siempre.

Es posible que en algún momento leas o escuches decir que una familia creada por donación es un plan B. Pero esto no es más que un mito, normalmente sostenido por quienes no tuvieron que vivir este proceso.

¿De dónde nace la idea de que una familia creada por donación es un Plan B?

¿De dónde nace la idea de que una familia creada por donación es un Plan B?

Es fácil caer en la simplificación de que nadie crece imaginando que sus hijos vendrán de un tratamiento de reproducción asistida, por tanto, al llegar a esa consulta, tu familia se convierte directamente en un Plan B.

La vida no es simple, así que las cosas que ocurren dentro de la vida tampoco lo son.

La donación de semen u óvulo puede ser una opción médica con la que no contabas, quizá con la opción a la que te gustaría no haber tenido que llegar.

No por estar en contra del tratamiento que harás, sino porque muchas veces el hecho de estar en ese punto conlleva tiempo, posibles problemas de infertilidad, quizá pérdidas, tratamientos negativos etc. Y esto muchas personas lo interpretan como “lo que queda cuando lo demás no funciona”.

Sin embargo, la donación en muchísimos casos es la alternativa médica a aquello que no pudo funcionar, pero de ella no nacerá una familia emocionalmente alternativa ni secundaria.

En mi propio caso ya había decidido ser madre soltera con un donante de esperma. Sin embargo, cuando descubrí que médicamente también tendría que recurrir también a la donación de óvulo, tuve que replantearme mi camino.

Y aseguro que, para mí, mi familia es el Plan A más inesperado y perfecto que jamás puede prever.

El duelo genético no convierte a un hijo en una segunda opción

El duelo genético no convierte a un hijo en una segunda opción

Es posible que estés inmersa en un duelo genético cuando leas este artículo y eso haga que incluso la idea de que tu hijo pueda ser una “segunda opción” te haga daño. Si es tu caso, me gustaría decirte que el duelo pertenece a la pérdida de una posibilidad genética, no al hijo o hija que llegará.

Cuando pasamos un duelo genético, con mayor o menor intensidad, a veces sentimos que deberíamos aceptar la donación inmediatamente y estar muy agradecida a esas donantes. Y entonces, cuando no nos sentimos así, aparece la culpa. Pero el duelo y el deseo no se anulan mutuamente, por eso no deberías negarte el tiempo de vivir tu duelo.

En otras palabras, no estás en duelo por un hijo, sino por la pérdida de la posibilidad de usar tu genética para llegar a él. Sin embargo, si finalmente decides avanzar, tu hijo siempre será tu nueva primera opción para siempre.

¿Se construye igual el vínculo cuando no compartimos genética?

¿Se construye igual el vínculo cuando no compartimos genética?

Los estudios que ya existen sobre familias creadas a través de donación de semen, óvulo o ambas opciones a la vez, concluyen en términos generales que las relaciones familiares se desarrollan de forma positiva.

  • Existe una investigación que hizo un seguimiento durante 20 años a familias creadas mediante donación y no encontró diferencias significativas frente a familias que no fueron creadas a partir de reproducción asistida en la calidad de las relaciones familiares que establecían ni en el bienestar psicológico de los hijos al alcanzar la edad adulta.

Aunque, esta investigación sí destaca que observó mejores resultados en los menores a los que se les habló de sus orígenes antes de los 7 años.

  • Otras investigaciones específicas sobre familias creadas a partir de ovodonación concluyen que las relaciones maternofiliales eran positivas y las madres estaban psicológicamente bien adaptadas.

Estas investigaciones no aseguran ni demuestran que todas las experiencias vitales sean iguales o no vaya a haber dificultades. En ninguna maternidad o paternidad hay una ausencia de dificultades. Ni compartir genética garantiza un vínculo fuerte y seguro entre padres e hijos.

No estoy diciendo que la genética no importe, pero el futuro no está asegurado para nadie.

Sin embargo, la ausencia de vínculo genético no determina una relación peor de los hijos con sus padres. Eso sí lo evidencian estos estudios.

No fue mi primera opción médica, pero mi hijo nunca fue un Plan B

No fue mi primera opción médica, pero mi hijo nunca fue un Plan B

Decir que la doble donación nunca fue un objetivo deseado cuando en mi infancia y adolescencia fantaseaba con ser mamá nunca va a convertir la llegada de mi hijo en un Plan B.

Los planes son tan imprevisibles que realmente no podemos planear casi nada. Más bien lo vivo o lo visualizo como: ¿Cuántas capas tuve que quitar para descubrir realmente cual sería mi mejor Plan A?

Porque realmente no podía fantasear con una opción que no sabía que existía.

Las expectativas de la familia que cree en mi mente no eran un Plan A. Esa familia no existía en la vida real y la creó mi mente con la información disponible que tenía de lo que conocía. Pero esa información se actualizó irremediablemente y la familia de mi mente fue despojándose de capas que me acercaban cada vez más al verdadero Plan A, que es nuestro y de nadie más.

Claro que en otra vida y otra situación habría tenido hijos de forma natural, sin tratamientos ni donantes. Sin embargo, esa no ha sido mi vida y, cuando decidí continuar, mi maternidad nunca fue menor.

Mi hijo no es la versión posible de otro, ni ocupa el lugar de otra persona. El tratamiento fue una alternativa médica, pero nosotros, nosotros nunca seremos un Plan B.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *