Por qué mantener conversaciones incómodas también es importante

Mantener conversaciones incómodas también es importante

Seguro que alguna vez has sentido ese silencio incómodo en el ascensor o la tensión de una conversación poco agradable. Y, ¿quién no ha pospuesto una conversación pendiente todo lo que ha podido para no enfrentarse a ese momento?

Sin embargo, sabemos que una buena conversación puede llegar a sanarnos o al menos a desahogarnos. Así que, mantener conversaciones incómodas, también es importante.

¿Qué es una conversación incómoda?

por qué es importante mantener conversaciones incómodas

Normalmente es una conversación que se nos antoja incómoda y tenemos la sensación de que no va a acabar nunca o nos va a traer algún tipo de consecuencia. Por eso, lo primero es tener claro que, dure lo que dure, esa situación va a terminar. Incluso traerá cosas buenas que ahora mismo no valoras.

Pero también es incómodo conocer a alguien que inicia la conversación con un “¿cómo estás?”, nunca lo hagas y menos para ligar. El típico “¿qué tal?” con alguien a quien no conoces de nada reduce la respuesta a un “bien”, porque no le vas a decir a alguien que estás mal cuando le acabas de conocer. Es decir, acabas de reducir las posibilidades de una primera conversación fluida.

Otra posibilidad es cuando hablas con una persona que solo responde con preguntas, normalmente después aparece el silencio y puede resultar muy incómodo para ambos.

Casi siempre lo hacemos por vergüenza, porque nos impresiona la persona con la que hablamos o directamente no queremos hablar con esa persona. Para el último caso, desde luego, lo mejor es limitarnos a contestar y guardar silencio después, no tardará mucho en entenderlo. Es más importante lo que no decimos que lo que decimos.

Por no hablar del mensaje del jefe “por favor, pásate por mi despacho” y cuando llegas a su puerta tienes que encontrar la forma incluso de saludarle correctamente. Situación incómoda por excelencia porque siempre nos ponemos en lo peor 😀 

mantener una conversación incómoda

El mejor truco siempre es ir preparados. A mí se me ocurren los siguientes consejos para enfrentar casi cualquier conversación que consideres incómoda:

  • Controla los silencios: si no puedes con el enemigo, únete a él. Planea las conversaciones programadas, por ejemplo, cuando ya sabes que has quedado para hablar. Solo unos segundos de silencio pueden aumentar el nerviosismo de forma que no expreses lo que necesitas decir o no entiendas bien lo que te dicen. 

Si estuvieras cómoda en la conversación, no notarías que también hay silencios. Aprovecha esos segundos para recordar lo que querías decir y ordenarlo en tu mente, si retomar la conversación con naturalidad habrás ganado la batalla.

  • Acepta la incomodidad: Deberíamos dejar de luchar en contra de nuestras emociones. Solo hay una cosa que puede hacer más incómodo el momento, que es estar pensando que estás incómodo y forzar la comodidad. Estar incómodo es normal, estás un poco nervioso o nerviosa, así que incluso podrías decirlo en voz alta: “Disculpa, estoy un poco nervioso”.

«Cuanto más busques lo incómodo, más cómodo te sentirás» (Conor McGregor)

  • Contacto visual: Además de demostrar atención a la otra persona provocando que se encuentre más cómoda, tú conseguirás focalizar la mente en lo que escuchas y dejar los nervios en un segundo plano. Es posible que también sea una conversación incómoda para la otra persona.
  • Escucha activa: No se puede mantener una conversación fluida con ruido interior; la conversación es entre un mínimo de 2 personas. Pero, además, una conversación, y más incómoda, implica que posiblemente rebatan tus ideas y argumentos con otras que no sean de tu agrado. Escuchar activamente también es con la mente abierta y dispuesto a entender otros puntos de vista. Esto restará muchísima tensión y añadirá honestidad.
  • Sin suposiciones: Solemos hacerlo a menudo, pero debes evitar suponer lo que va a pasar y lo que no va a pasar. Una cosa es que una conversación adquiera tensión y otra es ir a la conversación ya en tensión. Pregunta todo lo que creas que es controvertido o polémico para evitar suposiciones que lleven a malentendidos. Recuerda que puedes finalizar cualquier conversación cuando quieras y siempre con educación.  
  • Explícate: No te quedes en respuestas cortas, detalla a lo que te refieres cuando quieres sacar un tema o responder una pregunta. Así conseguirás que la persona que tienes en frente te entienda y tenga una respuesta más formada, podrá ser una conversación que no se quede sin tema.  

¿Y si no quiero mantener esa conversación?

conversación tensa

Si piensas que no es positivo mantener esa conversación, decide no tenerla o finalizarla antes de lo previsto. Eso sí, mantén la calma en todo momento porque no tienes que justificar esa decisión ya que nunca fue una obligación.

Pero, además, si la persona te dificulta la salida de la conversación, estás en todo tu derecho de poner una excusa. Los tópicos como “estoy muy ocupada”, “me están llamando al móvil” o “tengo que ir al baño” son válidos en momentos puntuales y muy concretos. No haces nada malo ni dejas de ser sincero por ello.

Es importante que sepas que una conversación genera estrés en muchas personas, no es raro. Por lo que, si este es el motivo por el que no quieres mantener esa conversación que has definido como incómoda, puedes intentar replantearla de otra forma. No es por llevarte la contraria ni fastidiarte, es que las personas se entienden hablando y, en gran número de veces, sales reforzado de esa charla que tanto te preocupaba. Tómate tu tiempo y busca el momento que consideras adecuado si lo necesitas porque muchas veces sufrimos por cosas que ni existen ni finalmente existieron.

¿Por qué hablar?

Es importante hablar y mantener conversaciones

Porque los silencios hacen mucho ruido, ruido que te daña por dentro. Ya sea en el trabajo, en la familia, en la pareja o con amigos, sea lo que sea, con el enfoque correcto lo mejor es siempre hablar.

Saber enfrentarnos a situaciones complicadas reduce su dureza e incluso entiendes mejor el problema cuando te escuchas a ti misma contarlo en voz alta. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *