La parte que nadie habla del deporte

La parte del deporte de la que nadie habla

Hacer deporte es un seguro de salud, eso está claro, pero, sobre todo, está de moda. Y está bien porque es una moda que te va a beneficiar, sin embargo, añade presión y es posible que tras un tiempo pensándolo o intentándolo te estés preguntando: ¿por qué no consigo hacer deporte?

Tanto si vas a retomarlo como si es la primera vez que te planteas hacer deporte, puede ser que no te esté resultando fácil y no eres el único/a, pero es probable que tengas esa sensación. Principalmente porque la imagen que nos llega del deporte es que no te duele nada, puedes ir con tiempo, sonríes siempre y todo está envuelto en un ambiente maravilloso. Y claro, la realidad es que la primera cara que te muestra el deporte es todo lo contrario, pero nadie te lo dice.

Nadie te dice “pues mira los primeros meses que hice deporte no sabía hacer nada; me dolía todo; a veces tenía un hambre desmedida y a veces nada de hambre; a veces en lugar de relajarme terminaba muy activa/o y me costaba dormirme; a veces me fallaban las fuerzas; estaba cansado/a todo el tiempo…”

Por eso y, como víctima principal 😀 , voy a desarrollar por qué no conseguimos hacer deporte inicialmente y cómo conseguirlo.

¿Qué me bloquea del deporte?

La parte del deporte de la que nadie habla

Si tu preocupación es cada vez mayor sobre por qué no consigues hacer deporte, quizá estás bloqueándote, provocándote una prohibición inconscientemente. Cada vez que te preguntas ¿por qué no consigo hacer deporte? Te alejas más de él simplemente porque crees (creer es solo creer) que hay un problema por el que no lo logras.

¿Motivos iniciales? Puede ser que siempre hayas considerado que el deporte no es lo tuyo o hayas repetido hasta la saciedad que no te gusta el deporte, aunque no lo hayas practicado, como un niño jurándote que no le gusta el pescado y no lo ha probado. ¿Qué ocurre con los mensajes que nos repetimos? Que nos los creemos y creamos estructuras de pensamiento acordes a ello y son un muro infranqueable. No existe nadie que no valga para algo, existe lo que por motivación o habilidad se consigue. Mucho más por motivación y trabajo que por talento innato, la verdad.

En cualquier caso, esto es como el mito del abejorro: “Según los expertos en aeronáutica, el abejorro, por su peso, forma y tamaño no puede volar. Pero eso el abejorro no lo sabe, y por eso, sigue volando”.

También puede ser que quieras ver resultados inmediatos y tener una salud de hierro desde el primer día de deporte, obviamente no lo consigues, y la frustración te lleva al abandono. Si te das cuenta, sí consigues hacer deporte, pero otra vez vuelves a prohibírtelo con tu pensamiento.

O puede ser que sientas que tu vida es sedentaria y por eso has decidido que necesitas hacer deporte. Pero oye, te has apuntado a la piscina, gimnasio, yoga… y de repente tienes tantas obligaciones y compromisos que lamentablemente no vas a tener tiempo para seguir yendo. Otro muro que acabas de levantar en tu mente, no en tu cuerpo.

Así con cualquier excusa, porque tanto si piensas que puedes como si piensas que no puedes, estás en lo cierto. Así es la profecía autocumplida.

¿Y si no consigo hacer deporte por ansiedad?

¿Y si no consigo hacer deporte por ansiedad?

No me gustan los tabúes y tampoco la idea de que leas el artículo y te quedes con la sensación de que nunca se habla de tu “excusa” con el deporte. Si este es tu caso, te habrán recomendado que hagas deporte de mil formas diferentes, pero tú ya lo has intentado de todavía más de mil formas diferentes y no lo consigues.

Como ya sabes, si intentas hacer algo que va a reducir tu ansiedad (incluso si es algo que te gusta), tu ansiedad va a responder, quiere luchar por quedarse. ¿Solución? Ni caso y a hacer deporte. La ansiedad se va a desmontar con cada paso que des hacia lo que quieres conseguir. Parece sencillo y no lo es, pero si lo pruebas, descubrirás que tú tienes el control y no ella.

Los beneficios que te va a aportar el deporte, física y mentalmente, son tan positivos que vale la pena seguir intentándolo. Aunque tu punto de partida sea que ya te sientes cargada/o, agotado/a y dolorido/a como si hicieras 3 maratones al día, lo que al principio te va a parecer un esfuerzo sobrehumano, poco a poco se convertirá en tu aliado. Pasarás por ese primer momento en el que parece que todo empeora, no te voy a mentir, pero dura poco y cuando mejora, lo hace muchísimo.

Así que, “olvida” (aunque al principio lo finjas) que “algo” te impide hacer deporte, porque nada te lo impide. Solo estás en un círculo vicioso. Y por supuesto, siempre pide ayuda, la ansiedad tiene solución.

¿Cómo consigo hacer deporte?

La parte de la que nadie habla del deporte

Sea lo que sea lo que está haciendo que no consigas hacer deporte, estarás más cerca de conseguirlo si sigues algunas pautas:

Ya sé que en el gimnasio parece que se entrena solo el cuerpo, pero encuentra un equilibrio, si empiezas a marcarte metas físicas comparándote con los demás, estarás desentrenando la mente. No crees complejos y obsesiones innecesarias. Solo intenta relajarte y divertirte.

Que tus metas sean inicialmente hacer ejercicio 1 o 2 días a la semana, te digan lo que te digan, porque en el deporte hay muchos expertos ahora 😀 , tu cuerpo ya te irá pidiendo más, escúchate.

  • No obligatorio: Obligatorio es trabajar, pero no hacer deporte. Incluso aunque te lo haya recetado el médico por un motivo de salud, recondúcelo hacia la motivación, no hacia la obligación. Así eliminamos una buena carga de presión. Tampoco dejes que nadie te obligue, aquí cada uno con su ritmo.

Esto es como cuando te obligan a estudiar y es lo último que harías, pero de repente creces y cuando nadie te obliga te metes a estudiar y encima lo aprovechas y lo disfrutas.

Lo más importante en el deporte

Fútbol femenino

Tienes que ser constante con la rutina deportiva que se ajuste a ti en cada momento, pero lo conseguirás con el hábito de la repetición y siempre que tu predisposición sea hacia el bienestar y no hacia la presión.

No te rindas porque es posible que todavía abandones unas cuantas veces más antes de encontrar la estabilidad. Haz nuevos intentos hasta que encaje todo.

Busca asesoramiento en cuanto a salud y en cuanto a la intensidad del ejercicio que tienes que hacer inicialmente.

Asume que al principio vas a tener agujetas, cansancio, pereza y mil cosas más, pero sigue y pasa la barrera, detrás está todo eso tan maravilloso que nos venden en la publicidad deportiva.

Por supuesto, abandona todo sentimiento de vergüenza y pensamiento de que no vas a saber hacerlo. Todas las personas que ves en la puerta de un gimnasio tan seguras en ese espacio empezaron sin tener ni idea, todas las personas que salen hoy a correr empezaron un día concreto, todos los grupos que se convierten en amigos y toman café después de entrenar, el primer día solo eran desconocidos. Vive nuevos “primeros días”.

Elimina todas las resistencias que te está poniendo tu mente porque estás cayendo en tu propia trampa y alimentando tu zona de confort. Yo voy por ello también.

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