¿Qué necesitas para ser feliz?

El objetivo común por excelencia es ser feliz, hasta el punto de exigírnoslo o imponérnoslo de forma equivocada algunas veces. ¿Qué necesito para ser feliz? Para poder responderte tendrás que definir qué es para ti la felicidad y cómo la quieres alcanzar.

Necesitar, en este caso, es una percepción subjetiva. Lo que unos necesitan para sentirse en equilibrio y notar el bienestar de la felicidad no tiene por qué parecerse a lo que están buscando otros. La verdad es que ni siquiera lo que pensamos que nos haría feliz funciona como esperábamos cuando por fin lo alcanzamos.

¿Qué necesito para ser feliz?

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Lo esencial es entender que buscar la felicidad no es lo mismo que buscar comodidad, de ahí la frase de que el dinero no da la felicidad. Y también, la respuesta de “tal vez no, pero preferiría estar llorando en un Ferrari”. Las cosas materiales y de mayor estética seguro que nos hacen la vida más cómoda, pero no tiene por qué hacernos feliz y eso nos frustra al descubrirlo.

Particularmente estoy muy de acuerdo con la frase “si no eres feliz con lo que tienes, con todo lo que te falta tampoco”, porque lo que nos está alejando de nuestro bienestar es necesitar más, en cantidad, de cualquier cosa. De hecho, pensamos que alguien que no disfruta de comodidades es infeliz, sin embargo, nadie le ha preguntado y quizá nos sorprenderíamos.

Lo que sí necesitas para ser feliz es una actitud mantenida en el tiempo y unas decisiones conscientes y personales:

  • Decide ser feliz: Me parece increíble la forma en que valoramos hablar con los demás y el poder curativo de una conversación profunda con alguien y, sin embargo, el poco valor que le damos a hablarnos a nosotros mismos. Sí, tienes que mantener conversaciones con tu interior, no hay forma de alcanzar la felicidad (ni casi nada) si no estás conscientemente de acuerdo contigo. Decidir ser feliz poniendo en relieve tu propia escala de valores es lo que permite ir hacia ello, nadie lo puede hacer por ti. Las decisiones que llevaron a los demás a ser felices a ti te pueden hacer muy infeliz y al revés.

La felicidad es un camino largo, no un momento concreto. Decidir ser feliz te enseñará cómo conseguirlo a través de tus acciones. Y, además, la tranquilidad de saber que en cada paso lo que prima es tu felicidad, porque así lo has decidido, imposibilita la angustia que produce estar buscando la felicidad constantemente y dando palos de ciego.

  • Deja de pensar en triunfar: Uno de los errores más comunes que cometemos es asociar la felicidad al éxito. La posición social, cultural o económica no asegura la felicidad y en el fondo lo sabemos porque todos conocemos personas con mucho éxito y talento que no se reconocen felices.

Que el éxito te lleva a la felicidad es el sueño de todos, pero la realidad es que si la felicidad es efímera no puedes sustentarla con otro elemento efímero como es el éxito. El éxito, como el dinero, puede estar y desaparecer, pero tu decisión de ser feliz pese a todo, no. Dicho de otra forma, una persona convencida de que el éxito laboral le aportará la felicidad que busca en la vida cuando es despedido se convierte en tremendamente infeliz, con todo lo que pueda acarrear ese estado anímico. Sin embargo, alguien que elige ser feliz con su actitud en todo momento, cuando ha tenido mucho éxito y es despedido, se repone, busca nuevas oportunidades e incluso es capaz de disfrutar ese viaje.

  • Elige personas positivas: Las personas que son positivas no te dirán que todo está bien cuando todo está al revés, lo que harán es recordarte que tienes que ponerte las pilas para ponerlo todo bien otra vez y encima te acompañarán en ese camino. Muy fácil no es encontrar a personas tan íntegras y dedicadas a que los demás estén bien, así que, debemos elegir bien de quién nos rodeamos. No olvides que también tú tienes que ser una persona positiva para los demás.

Nunca niegues tus problemas ni las situaciones poco agradables, solo gestiónalas con seguridad y amor propio para que se transformen en sabiduría.

  • No planees de forma rígida: Nos hacemos daño a nosotros mismos imponiéndonos cosas que creemos que “deben llegarnos” por compararnos constantemente. Es sano, positivo y necesario tener metas y objetivos, pero no basar nuestro equilibrio en fechas, edades o momentos rígidos. Si sabes lo que quieres ve a por ello, pero no te preocupes si tarda un poco más o mucho más, solo no te rindas y disfrútalo.

Es tan importante tener en cuenta el futuro como saber vivir el presente. Es signo de que no lo hacemos bien cuando llega Navidad y decimos, se me ha pasado el año volando y siento que no he hecho nada. Esto pasa porque nos pasamos la vida esperando algo que no depende de nosotros mismos y perdemos demasiado tiempo. Tu presente debería estar lleno de experiencias que eres consciente de estar viviendo.

¿Qué hace tan difícil conseguir la felicidad?

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En primer lugar, el empeño en conseguirla como si fuera algo objetivo, tangible o medible. Nos resistimos a creer en el valor de las pequeñas cosas, a limitarnos a apreciar lo que somos y tenemos.

Por ejemplo, siempre hacemos el mismo camino para volver a casa y no apreciamos nada extraordinario. Sin embargo, viene una persona a visitarnos y se fija y pregunta por cosas que le parecen bonitas y curiosas en ese mismo camino y que tú ni te habías planteado. Nos pasa a la mayoría.

La idea de que si alcanzas una vez la felicidad te durará eternamente es lo que más difícil hace que puedas ser feliz, primero porque si hagas lo que hagas vas a ser feliz, seguramente ya no hagas ningún esfuerzo para conseguirlo. Y segundo, la presión a la que te sometes personal y socialmente porque tienes que encontrar la felicidad te acerca a muchas cosas, pero no son positivas.

Conseguir ser feliz es difícil porque tienes que elegir la felicidad todos los días se ponga como se ponga la vida.

Se necesita mucho para ser feliz

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En definitiva, sí, pese al discurso de que mereces ser feliz (cosa cierta) y que debes buscar la felicidad, no es tarea fácil y es un camino costoso, pero infinitamente gratificante. Todas las cosas que merecen la pena están detrás de un montón de trabajo y esfuerzo, la felicidad también se gana.

Necesitas una gran fuerza de voluntad para ser feliz porque la vida no va a detener tus problemas ni obligaciones para que lo seas, ni las que te agradan ni las que te desagradan. La felicidad es un estado interior, un bienestar personal e interno. Si en nuestro interior hay miedo, ansiedad, sufrimiento o caos, aunque tengamos “motivos objetivos” para sentirnos bien, no será así. Nada que no puedas solucionar desde hoy mismo.

Por tanto, necesitas gestionar tus emociones con las habilidades necesarias y no esquivarlas. No podemos gestionar emociones que no comprendemos y generalmente, no nos entendemos a nosotros mismos. Queremos ser lo que queremos ser y nos olvidamos a menudo de lo que ya somos. Se necesita valentía para hablarse a uno mismo con honestidad, cuando te descifras y liberas espacio entra felicidad. Tanto buscarla y aparece cuando no la presionas tanto.

La obsesión por la felicidad

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Nos importa tanto la felicidad que la intentamos medir como sea, hasta la ONU publica un ranking de felicidad. Nos obsesiona tanto ser felices que empezamos a crear cierta hipocondría con nuestras emociones, llegamos a creer que nos pasa algo por no sentirnos felices todo el tiempo.

La “happycracia”, como lo llaman algunos, solo nos está alejando de la felicidad porque la estamos buscando en cosas externas. No estamos preguntándonos qué necesitamos para ser felices a nosotros mismos sino a los demás directa o indirectamente.

La felicidad es un aprendizaje continuo, no existe la felicidad eterna porque nuestras emociones están vivas y todo lo que se mueve cambia.

En definitiva, “querer ser feliz” como pensamiento es frustrante, la felicidad son acciones libres de expectativas que nos frustran. La felicidad es alcanzar una coherencia emocional porque solo sintiéndote bien afirmarás ser feliz sin haberlo planeado tanto.

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