LA REINCORPORACIÓN LABORAL DE UNA FAMILIA MONOPARENTAL

LA REINCORPORACIÓN LABORAL DE UNA FAMILIA MONOPARENTAL

Las familias monoparentales tienen cada vez mayor presencia y visibilidad social. Pero lo que no aumenta es su regulación en cuanto a normativa propia, ya que no existe ninguna ley específica para este tipo de familias. Por este motivo, la reincorporación laboral de una familia monoparental puede ser bastante compleja ya que dependerá en gran medida de las condiciones de tu trabajo en particular.

¿Qué dice la ley actual?

¿Qué dice la ley actual sobre las familias monoparentales?

No existe una ley actual específica para las familias monoparentales en España, pero sí están establecidos los permisos por nacimiento, acogida o adopción (Real Decreto-ley 9/2025, de 29 de julio). Tampoco existe legislación exclusiva de conciliación laboral, pero sí están reguladas ciertas situaciones asociadas a la maternidad y la paternidad, especialmente en el Estatuto de los Trabajadores.

Habitualmente, las que formamos una familia monoparental llegamos con información escasa y confusa tanto al embarazo como al parto y al nacimiento. Y esto no es casualidad, es que realmente hay mucho caos informativo y mucho secretismo sobre algunas medidas que sí tenemos reconocidas, pero que si no indagas no las descubres.

Hoy en día existen empresas que por un módico precio te hacen las gestiones y te despreocupas. Es una opción, aunque yo considero que siempre es mejor hacerlo nosotras mismas y tener controlado cómo es el proceso porque entrando en esa burocracia es como muchas veces descubrimos otros beneficios que desconocíamos.

La normativa actual respecto a los permisos de nacimiento es muy reciente. El Real Decreto-ley 9/2025 entró en vigor el 31 de julio de 2025 y amplió el permiso por nacimiento y cuidado hasta 32 semanas en las familias monoparentales. Además, desde el 1 de enero de 2026 pueden solicitarse las cuatro semanas adicionales de cuidado hasta los ocho años para los hechos causantes producidos desde el 2 de agosto de 2024.

Hace solo meses, las familias monoparentales, si tenían tiempo, ganas y fuerzas, tenían que iniciar un proceso judicial largo de forma individual y, con suerte, a los años les reconocían el resto de semanas de permiso retribuido.

¿Por qué la legislación actual es insuficiente?

LA REINCORPORACIÓN LABORAL DE UNA FAMILIA MONOPARENTAL

A nivel social, la paradoja más flagrante y profunda sobre la situación actual de las familias monoparentales y la conciliación en España es básicamente que el Estado nos exige el 100% de la responsabilidad de la crianza de un modelo familiar biparental, pero durante mucho tiempo (y todavía hoy) nos ha reconocido solo el 50% de los recursos, el tiempo y la cobertura logística.

El proyecto de Ley de Familias todavía no se ha aprobado. El objetivo era equiparar muchos de sus derechos a los de las familias numerosas (como el estatus con dos hijos), pero el retraso legislativo ha provocado que esta ley se quede estancada.

Por eso, se han desglosado y canalizado las medidas más urgentes mediante reales decretos-ley.

El más importante fue el Real Decreto-ley 9/2025, que establece de manera efectiva el permiso de 32 semanas para familias monoparentales.

Otro vacío principal era que no existía un carné o título estatal de familia monoparental y eran las CCAA las que lo concedían o no, arbitrariamente (lo que generaba desigualdades territoriales: lo que servía en Cataluña o País Vasco no tenía la misma validez administrativa en otras regiones).

Otro vacío importante es que no existe un título estatal único de familia monoparental. Su reconocimiento continúa dependiendo en buena medida de la regulación de cada comunidad autónoma, lo que genera diferencias territoriales tanto en los requisitos como en los beneficios asociados.

Mi reincorporación laboral siendo monoparental

Mi reincorporación laboral siendo monoparental

El momento de volver al trabajo para mí fue difícil porque no supone únicamente volver a trabajar.

Para poder volver a trabajar después de un embarazo, parto, en mi caso, incluso UCIN y maternidad primeriza y en solitario, primero tuve que asimilar que necesitaba que mi bebé fuera a la guardería.

Y no es un momento sencillo porque, aunque por suerte pude estar con mi hijo hasta sus 7 meses y medio, nunca antes nos habíamos separado. El hecho de que otra persona le dé de comer, no saber si se atraganta, si entenderán su llanto o si estará bien atendido ya me impedía volver feliz al trabajo.

En mi caso no eché de menos en ningún momento mi vida de antes, ni laboral ni ninguna otra. Yo me sentía plena viviendo las 24 horas de mi hijo. Aunque canse, sentía que era un cansancio precioso y no como el cansancio que sentía en el trabajo antes de quedarme embarazada.

Después de la guardería vinieron otras cosas: los días que la guardería cierra, los días que tienen horario especial, los días que mi hijo está enfermo, las vacaciones, días de carnaval y manualidades. Y, ¿quién puede conciliar esos días sin red de apoyo y con un trabajo a jornada completa?

No puedes. Tomas decisiones con las que no estás del todo convencida, como dejarlo con familiares que pueden ser mayores o tener otras circunstancias, trabajar con ellos en casa si es el caso del teletrabajo, pagar actividades externas en bucle o meter en tu casa a una cuidadora o cuidador externo.

Y, honestamente, yo no estoy tranquila, no siento ningún tipo de protección social o económica desde que he sido madre. Ni económico, puesto que no es cierto que no te puedan despedir tras la reincorporación, ni social porque mi hijo no está custodiado como a mí me gustaría.

Y sí, existen medidas como la reducción de jornada o la excedencia, pero no todas las familias pueden permitirse reducir su salario o eliminarlo directamente.

Así que sí salimos adelante, pero no, no es fácil ni justo si se pretende que la sociedad tenga hijos. No estamos pidiendo que nos regalen nada, estamos pidiendo algo tan básico como que se pueda cuidar a los menores y que, además, sus madres y padres estén protegidos para poder hacerlo.

¿Qué podemos proponer?

Propuestas para familias monoparentales

Tras casi un año y medio de maternidad se me ocurren algunas propuestas para adecuar la reincorporación laboral de una familia monoparental:

  • Reconocer legalmente que una familia monoparental no tiene la misma capacidad de conciliación que una familia con dos progenitores. No pedir privilegios, sino compensar una realidad matemática: donde en otra familia pueden existir dos adultos para llevar y recoger, quedarse en casa cuando el niño enferma, acudir al pediatra o cubrir un cambio de turno, aquí existe uno.
  • Derecho reforzado a adaptar el horario sin reducción salarial cuando exista un único progenitor. Una reducción de jornada puede solucionar horas, pero a costa precisamente del único salario que entra en casa. El Estatuto permite actualmente reducir la jornada por guarda legal, pero con reducción proporcional del salario.
  • Prioridad real en la elección o asignación de turnos. Si el puesto permite varias franjas, que una persona con custodia exclusiva tenga prioridad para escoger una compatible con la escuela infantil/el colegio.
  • Más protección frente a noches, fines de semana y cambios de turno con poca antelación. Especialmente cuando el trabajo funciona 24/7. Si una empresa cambia un turno a una pareja con dos progenitores, puede causar un problema; si se lo hace al único adulto responsable de un menor, puede hacer directamente imposible acudir al trabajo.
  • Permisos específicos para enfermedad ordinaria de los hijos. La vida real es gastroenteritis, fiebre a las 7:00, una llamada de la guardería a las 11:30 y «ven a recogerlo». Y en una familia monoparental no existe el clásico «hoy te quedas tú y mañana yo». Crear una bolsa anual de horas o días retribuidos específicamente para estas contingencias tendría muchísimo sentido.
  • Teletrabajo prioritario cuando el puesto realmente pueda realizarse a distancia. No como sustituto de cuidar a un niño mientras trabajas —porque eso tampoco es conciliación—, sino para eliminar desplazamientos y permitir que el único adulto pueda organizar entradas, salidas y emergencias. Y añadiría algo importante: que la empresa tenga que justificar de forma concreta por qué no puede concederlo cuando las funciones son objetivamente teletrabajables, en lugar de convertirlo en una negociación interminable.
  • Que conciliar no signifique empobrecerse. Ahora muchas soluciones pasan por reducir la jornada, pedir excedencia, contratar cuidados o trabajar menos. Para una familia con un único salario, la conciliación no puede consistir sistemáticamente en perder ingresos para conseguir tiempo.
  • Servicios públicos adaptados a los horarios laborales reales. Escuela infantil asequible, ampliación horaria, escuela matinal, comedor, actividades en periodos no lectivos y alternativas para vacaciones escolares. Porque tampoco sirve conceder «flexibilidad» si tienes que cubrir aproximadamente tres meses de vacaciones escolares con las vacaciones de una sola persona.
  • Dejar de diseñar la conciliación pensando en una familia de dos adultos. La pregunta que debería hacerse una política de conciliación sería: «¿Puede ejercer realmente este derecho una persona que es la única adulta responsable de su hijo?» Si la respuesta es no, sobre el papel existe un derecho, pero para esa familia no existe una solución.

En una familia monoparental no falta un progenitor con el que repartir las tareas: sencillamente no existe ese segundo turno. Cuando termina mi jornada laboral, no empieza la de otra persona. Empieza también la mía.

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