Cada vez vemos a más personas tomando un café a solas en un bar y nadie piensa nada negativo, pero algunas personas sí piensan “ojalá no me diera vergüenza”. Y tú, ¿sentirías incomodidad comiendo a solas en un restaurante o yendo sola al cine? Son lugares públicos y sociales que en ocasiones nos cuesta concebir como individuales.
Si estuvieras en una ciudad nueva y viviendo solo, ¿saldrías a tomar una copa para conocer gente nueva? Si tu respuesta es sí, gozas de buenas habilidades sociales sin esfuerzo. Si la respuesta es que te lo pensarías o no lo acabarías haciendo, es bueno que sepas que en esto no estás solo o sola.
¿Qué hace incómoda la situación?

Confieso que escribir este artículo me resulta curioso porque yo misma todavía estoy aprendiendo. Viajo sola con frecuencia y hago casi todo sola, así que podría parecer que sentarme en un restaurante no supone ningún problema. Sin embargo, durante mucho tiempo esa ha sido precisamente la situación que más me incomodaba. Me daba la sensación de que todo el mundo se fijaba en mí y pensaba que estaba sola. Con el tiempo descubrí algo muy sencillo: cuando dejé de mirarme a mí misma y empecé a observar a mi alrededor, vi que siempre había otras personas comiendo solas. Algunas estaban trabajando, otras viajaban y otras, simplemente, habían decidido disfrutar de una comida tranquila. La diferencia no estaba en ellas, sino en la historia que yo me estaba contando.
Hacer actividades a solas, si es en público, no suele ser lo habitual, pero quizá debería empezar a serlo. Ir a un bar solo y tomar un café es el ejemplo básico, pero podrías tener esa sensación para ir al gimnasio, correr al aire libre, ir al cine o viajar. Principalmente, lo que lo convierte en incómodo es que no solemos hacerlo y nos podemos sentir inseguros en ese ambiente.
Queremos vivir pensando que lo que piensen los demás nos da igual, pero no es tan sencillo en la práctica. Cuando hacemos actividades sociales solos o solas, empezamos a darle importancia a sentirnos observados y normalmente nos incomoda. De hecho, si estuviéramos comiendo en un bar, pero por motivos de trabajo, no sentiríamos esa incomodidad o sería mucho menor porque lo consideraríamos justificado. Sin embargo, es la misma situación que si estás aburrido en casa y bajas a comer algo. Las circunstancias de una aparente misma situación modulan nuestra percepción.
Pero, no es solo sentirnos observados (aunque solo sea nuestra sensación), es que de pronto no estamos seguros de si estamos haciendo algo extraño o incorrecto y no tenemos a nadie para que nos avise. No queremos llamar la atención. Un ejemplo claro sería cuando vas al gimnasio solo y te sientes extraño por si estás haciendo un ejercicio mal, al revés o a saber. Seguramente nadie te está mirando en realidad y si te equivocas,co seguro que alguien te ayuda, pero nuestras ideas preconstruidas pueden llevarnos a decidir no ir al gimnasio. Y por ello, lo mejor es tomar distancia y poco a poco deconstruir esas ideas porque no pasa nada y ya sabes, si pasa, se le saluda.
Otro motivo sería el concepto social que tenemos de cada espacio, si asociamos el cine a películas para parejas y películas con amigos (es un ejemplo), no se te va a ocurrir ir solo o sola y, además, si lo hicieras, sentirías que haces algo “fuera de lugar”. Sin embargo, seguramente cuando has ido al cine había personas solas y te ha importado tanto que ni lo recuerdas porque no llamó tu atención. Así que, puedes ir al cine sola, no es algo raro.
¿Sentirías incomodidad comiendo a solas en un restaurante?

Si crees que sí te sería una situación incómoda, es posible que la mejor opción sea hacerlo. Sí, llevar la contraria puede ser lo mejor. Una vez tengas una experiencia positiva y de esta forma conozcas a alguien nuevo o simplemente pases un valioso tiempo contigo mismo, todo será más fácil.
Comer solo o sola es la puerta que abre nuevas experiencias como viajar solo o hacer esas actividades que no compartes con tu entorno. Es muy importante tener tiempo a solas de calidad para encontrar nuevos caminos propios. Y me temo que la vergüenza se supera con la práctica.
Puedes usar pequeños recursos al principio como llevar un libro que te distraiga de los demás, un portátil para hacer como que trabajas o chatear con alguien durante la comida. No es necesario que te pongas a hablar con desconocidos para parecer sociable y las próximas veces seguro que puedes disfrutar de las vistas y recrearte en la comida. Ir solo a un sitio no significa que estés solo.
Lo individual está de moda

Pues sí, las cosas nos las planteamos cuando las empezamos a necesitar. No es casualidad que actualmente tanta gente decida buscar información sobre viajar solo y hacerlo. No podemos vivir tan rápido y tan rodeados en el trabajo, en casa, en la calle… Al final necesitamos hueco para nosotros mismos.
El ejemplo de comer en el bar puede ser muy liberador porque, pensándolo en frío, no tienes que irte lejos; puedes probar con un café a una hora de baja afluencia y acabar disfrutando de la película que te gustaría ver en el cine, a la que nadie te acompaña, haciendo ejercicio libremente, centrada solo en ti, o disfrutar de un nuevo país.
Lo he llamado moda, pero lo considero el elemento clave para cuidarte y entenderte sin el ruido exterior. Sin embargo, es más normal de lo que piensas que la idea te produzca incomodidad, vergüenza e incluso miedo. Lo desconocido nos da miedo. Deberíamos hacer algo que escape a nuestro control más a menudo.
Y no, hacer cosas a solas no te convierte en antisocial ni solitario porque, de hecho, cuando estás en equilibrio contigo mismo o misma es cuando puedes tener relaciones de calidad con otras personas.
Aprender a sentirme cómoda comiendo sola también me abrió otra puerta: la de viajar sola con más libertad. Si cada vez que viajara tuviera que esconderme en el hotel para comer o esperar a encontrar compañía, me perdería gran parte de la experiencia. Al final entendí que disfrutar de un viaje también consiste en sentarte en una terraza, pedir algo que te apetezca y observar el mundo sin necesidad de estar acompañada. Curiosamente, cuando dejas de preocuparte por si alguien te mira, descubres que cada uno está demasiado ocupado viviendo su propia vida como para juzgar la tuya.
Así que, si alguna vez decides sumarte a una moda, ojalá sea esta.

