La parte médica les toca a los profesionales, pero el impacto emocional, la vulnerabilidad y el miedo visceral a que intervengan quirúrgicamente el útero —el lugar donde anhelas albergar la vida— es algo que nos toca vivir solo a algunas.
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MI ÚTERO, TU ÚTERO, NUESTRO ÚTERO

Llevo toda mi vida yendo a consultas de ginecología y siempre me han dicho que todo estaba bien, pero intento quedarme embarazada y empiezan a salir temas de los que ningún médico me había hablado antes. ¿Te suena?
Desgraciadamente, debido a mi historial en reproducción asistida he podido conocer muchos testimonios que empiezan así. Y, bueno, quien no conoce el proceso de la influencer Marta Peñate, que hasta que no decidió iniciar la búsqueda del embarazo no supo que tenía dos cuellos de útero, entre otros diagnósticos nuevos.
¿Por qué muchas veces no llegamos a diagnósticos como endometriosis, adenomiosis, pólipos y miomas etc hasta insistir muchísimo? No es una pregunta que pueda responder desgraciadamente. De esto también le ha tocado saber mucho a La Vecina Rubia con síntomas incapacitantes y recién diagnosticada tras años.
Una vez me dijeron en reproducción asistida que cuando vamos a visitas rutinarias del ginecólogo, lo que revisan es menos específico. Pero, me surgen algunas dudas con esta teoría porque, un ginecólogo valoró mi fertilidad para remitirme al área específica de reproducción asistida alegando que era fértil, sin embargo, en reproducción asistida con el mismo método (una ecografía vaginal) ya vieron que tenía muy pocos folículos antrales para mi edad.
Dejo la pregunta y mis dudas en el aire con la intención, bien intencionada, de generar debate tanto interno como externo.
CÓMO DESCUBRÍ QUE nECESITABA UNA METROPLASTIA
Tras una inseminación artificial fallida cambié a una clínica privada y allí desde el principio me dijeron: tu útero y ovarios se ven sanos, pero parece que la cavidad uterina es algo estrecha.
Yo me hice la loca, porque con mis 34 años no iba a creerme a la primera que hubiera una malformación de nacimiento en mi útero después de ir al médico toda la vida.
Hicimos una primera fecundación in vitro y me quedé embarazada pero desgraciadamente tuve un aborto diferido a las diez semanas. Las causas pueden ser muchísimas pero la realidad es que la cavidad uterina estrecha puede ser una de ellas.
La médica me lo volvió a mencionar y entonces añadió más información. Me explicó que aunque por ecografía no podía saber si era mucho o poco lo que necesitaba ampliar, era fácilmente corregible vía cirugía vaginal.
Me negué en rotundo. ¡Mi útero no se toca! Es más, ¡Mi útero sano, que es lo que tengo para conseguir mi deseo de ser madre, no se toca! Y me generaba muchísimo malestar solo el hecho de pensar en esa posibilidad.
Hice un segundo intento de FIV y fue negativo. Entonces me dieron menos opciones. Me dijeron, puedes quedarte embarazada con el útero sin intervenir porque como decimos, se ve sano, pero la implantación y desarrollo de las primeras semanas es posible que cueste muchos intentos.
Hice una de esas cosas tan peculiares de mí, me convoqué a una reunión esa misma noche conmigo misma. Lo que me costaba aceptar era poner en riesgo el único órgano que yo tenía para gestar, si hubiera sido un riñón o un pie me habría operado hacía tiempo.
LA METROPLASTIA QUE RETRASÉ DOS AÑOS

Para mí me quedo el pánico que tuve las semanas anteriores a la intervención, imaginando escenarios negativos como diagnósticos nuevos, nuevas imposibilidades para quedarme embarazada… ya se sabe que el azúcar de la ansiedad es el miedo e imaginar resultados positivos no le da juego.
Es una intervención que se realiza bajo sedación (y si te han hecho una histeroscopia quirúrgica sin anestesia, bajo mi punto de vista es una barbaridad que jamás harían con una operación testicular).
La duración es relativamente corta y consiste básicamente (no soy médica) en visualizar la cavidad con una camarita en directo para poder determinar realmente cómo es la cavidad. Para ampliarla, se realizan pequeños cortes estratégicos que posteriormente serán revisados para comprobar su buena cicatrización.
En mi caso, esperé dos ciclos con medicación que mejora el proceso de cicatrización, no tuve dolor en ningún momento y tras esos dos meses hicimos un nuevo intento de FIV.
MI VIDA TRAS LA METROPLASTIA
¿Cuántas veces habré pensado que por qué no lo hice antes? Y cuantas veces habré recordado que quería proteger mi útero incluso de una mejora.
Sí, tenía el útero ligeramente con forma de T y sí es una malformación “habitual” de nacimiento. Y no pasa nada, tiene solución.
Me di cuenta de que algunas mujeres vivimos la infertilidad como una pérdida o reducción de los valores nativos de la mujer en algún grado. Mi útero era percibido por mí como un tesoro intocable y eso retrasó un diagnostico y su corrección.
Sí, nos han educado consciente o inconscientemente inculcándonos que algún día daremos vida con nuestro propio cuerpo, pero no, la biología nunca respaldó esto. Es normal ser fértil, es normal ser infértil y es normal tener problemas que causan problemas de infertilidad que requieren tratamiento antes de lograr un embarazo.

