Trabajar desde casa: pros y contras del teletrabajo

Trabajar desde casa: pros y contras del teletrabajo

Hace unos años el teletrabajo parecía la solución perfecta. Ahorrar tiempo, evitar atascos, trabajar desde casa, conciliar mejor… Sonaba casi demasiado bien para ser verdad.

Y, en parte, lo era.

Con el paso del tiempo hemos descubierto que trabajar desde casa tiene muchas ventajas, pero también algunos riesgos de los que apenas se hablaba al principio. Ya no es una modalidad excepcional. Para muchas personas forma parte de su día a día y, precisamente por eso, merece la pena analizarla con un poco más de perspectiva.

¿Qué es el teletrabajo?

Trabajar desde casa: pros y contras del teletrabajo

Según la RAE, “Trabajo que se realiza desde un lugar fuera de la empresa utilizando las redes de telecomunicación para cumplir con las cargas laborales asignadas”.

Es decir que, salvo alguna excepción, te vas a casa a montarte la oficina.

La idea al principio es genial, ya no tienes que ver a tus jefes, ni madrugar tanto, ni poner buena cara… (al menos hasta que empiece la videollamada).

Pero los que ya hemos probado esta modalidad de trabajo (o de estudio) sabemos que no todo es maravilloso en la práctica. Por suerte tampoco todo es negativo.

Lo mejor del teletrabajo

Trabajar desde casa: pros y contras del teletrabajo

Si tuviera que resumir sus principales ventajas, seguirían siendo prácticamente las mismas.

  • Recuperamos tiempo.

No tener que desplazarnos cada mañana supone ganar entre media hora y dos horas diarias, dependiendo del trabajo. Ese tiempo puede convertirse en descanso, ejercicio, tiempo en familia o simplemente en dormir un poco más.

  • Ahorramos dinero.

Menos gasolina, menos transporte público, menos comidas fuera de casa y, en muchos casos, menos gastos asociados al trabajo presencial.

  • Ganamos flexibilidad.

Poder poner una lavadora entre reuniones o recibir un paquete sin pedir permiso son pequeños detalles que, sumados, hacen la vida mucho más sencilla.

Hasta aquí, todo parece perfecto. Pero la realidad tiene otra cara.

Cuando la oficina entra en casa

Cuando la oficina entra en casa

El mayor problema del teletrabajo no suele ser trabajar desde casa.

El verdadero problema aparece cuando dejamos de saber cuándo termina la jornada.

Antes salíamos de la oficina y, aunque nos lleváramos preocupaciones, nuestro cerebro entendía que el trabajo se había quedado allí.

Ahora basta con abrir el portátil cinco minutos «solo para mirar una cosa». Cinco minutos que muchas veces terminan siendo media hora.

Sin darnos cuenta, el espacio donde descansamos empieza a convertirse también en el lugar donde nos estresamos. Y eso acaba pasando factura.

Conciliar no siempre significa tener más tiempo. Muchas veces hablamos de conciliación como si trabajar desde casa resolviera todos los problemas. La realidad es bastante más compleja.

Si además tienes hijos, personas dependientes a tu cargo o responsabilidades familiares, el teletrabajo no elimina esas tareas. Simplemente hace que convivan con la jornada laboral.

A veces la sensación no es la de tener más tiempo. Es lo de estar trabajando y cuidando al mismo tiempo. Y eso puede generar una carga mental enorme.

Lo que sí he aprendido

Cuando la oficina entra en casa

Después de seis años teletrabajando, hay algo que tengo claro. No basta con llevarse el ordenador a casa. Hay que construir hábitos. Seguir levantándote a la misma hora, hacer pequeños descansos, moverte durante el día, salir de casa cuando termine la jornada y recordar que descansar también forma parte del trabajo.

En resumen

El teletrabajo no es bueno ni malo por sí mismo.

El teletrabajo no es bueno ni malo por sí mismo.

Puede mejorar muchísimo nuestra calidad de vida… o hacer que sintamos que nunca dejamos de trabajar.

La diferencia suele estar en los límites que somos capaces de poner.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *