El día siguiente de un tratamiento con resultado negativo

El día siguiente de un tratamiento con resultado negativo

Y si el tratamiento es negativo, ¿qué va a pasar ahora? Esta es una de las sensaciones más desconcertantes de los tratamientos de reproducción asistida.

El día siguiente de un tratamiento con resultado negativo suele ser percibido como un nuevo punto de partida, con un fuerte sentimiento de tener que empezar de cero. Aunque rara vez es así y a mí me hubiera gustado saberlo antes de encontrarme en plena situación tras mis dos negativos.

Y es que, sin entrar en matices, los tratamientos pueden resultar negativos o positivos en embarazo, pero lo habitual es pasar la betaespera ilusionada o esperanzada con un posible positivo, evitando pensar en la posibilidad del negativo. Ese shock puede ser profundo cuando la noticia que no queríamos escuchar se convierte en realidad.

¿Por qué no consigo el embarazo?

¿Por qué no consigo el embarazo?

Esta es una pregunta que nos hacemos muchas mujeres cuando el positivo no es a la primera, ni la segunda, ni después de muchos intentos.

Desconocer la causa convierte la incertidumbre casi en una sentencia, empiezas a cuestionarte si quizá no estás hecha para ser madre, si deberías plantearte una vida sin hijos, si vale la pena dejarse el cuerpo, la mente y, en ocasiones, el dinero en tratamientos, etc.

Pero la realidad es que conseguir el embarazo a la primera no es lo más habitual, de hecho, es lo menos habitual, tanto de forma natural como en reproducción asistida. Aunque obviamente hay posibilidades desde el primer intento.

Nos han preparado muchísimo socialmente para evitar el embarazo como si fuera rápido y sencillo lograrlo: usa preservativo, un embarazo frenará tus estudios, un embarazo frenará tu carrera profesional, necesitas más estabilidad laboral, también más estabilidad de pareja, por supuesto, económica, etc.

Llegamos a edad reproductiva con este mensaje claro y cristalino. Pero ¿por qué nadie cuenta que conseguir el embarazo no tiene por qué ser fácil ni rápido y eso no cambia la mujer que eres?

No es tanto que no consigues el embarazo y es más que no lo estás consiguiendo en el tiempo y forma que lo deseabas. Y créeme, sé que eso desespera, preocupa, indigna, entristece y un montón de cosas más. No le quito ni un gramo del peso y la relevancia que esto tiene en la vida de una mujer con deseo de ser madre, en muchos casos, también a una pareja.

Solo quiero que sepas, que el día que tengas tu positivo y, mejor aún, a tu bebé contigo, llegará un día donde el número de intentos que hiciste será la anécdota que le cuentes a tu hijo o tu hija.

No te voy a pedir que disfrutes del proceso, eso es injusto. Pero tienes que saber que no tenemos ningún poder en el tiempo que vamos a necesitar, que no es tu culpa y que, por supuestísimo, no estás sola.

Yo también necesité verlo en números

¿Cuántos negativos puede acumular una mujer sin diagnóstico de infertilidad antes de conseguir el embarazo?

  • El tiempo habitual en parejas sanas se estima entre 6 y 12 meses de búsqueda. Esto quiere decir que en cada ciclo menstrual habría entre un 20% y un 30% de conseguirlo. En ningún caso un 100% por estar sanos.

El día siguiente de un tratamiento con resultado negativo

Nota. Adaptado de «Age, the desire to have a child and cumulative pregnancy rate», por F. van Balen, J. E. E. Verdurmen y E. Ketting, 1997, Human Reproduction, 12(3), p. 625 (doi.org).

Inseminación Artificial:

El día siguiente de un tratamiento con resultado negativo

Fecundación in vitro (FIV):

El día siguiente de un tratamiento con resultado negativo

Ovodonación:

El día siguiente de un tratamiento con resultado negativo

Mis dos negativos y por qué no fueron un fracaso

Mis dos negativos y por qué no fueron un fracaso

Mi primer negativo fue tras una inseminación artificial, tuve muchísimos síntomas de embarazo durante la betaespera y llegué convencida al final de aquellos días. Sin embargo, el día del test de embarazo, me bajó la regla justo antes. Me hice 3 test porque no entendía que finalmente fuera negativo y durante unos días tuve muchas dudas de que ese sangrado fuera menstruación.

Un negativo duele porque vas con todo a ese tratamiento, porque no deja de ser un duelo sobre la vida y las expectativas de vida que ibas a alcanzar y finalmente esta vez no pudo ser. Y también generamos un vínculo potente con ese embrión que intenta implantarse en nuestro útero y al que le pedimos que se quede con nosotras.

Cuando no ha sido posible que se quede, el dolor es legítimo y humano.

Este primer negativo me ayudó a indagar, a hacer nuevas pruebas y a tener nuevas respuestas de cara a un nuevo tratamiento mucho más personalizado.

Aún así, hubo un segundo negativo, esta vez mediante FIV por ovodonación. Popularmente se piensa que por ovodonación tener un negativo es algo muy raro y para nada lo es. Es un tratamiento más, aunque en general tenga tasas de éxito más elevadas, nunca hay que olvidar que tu ventana de implantación, sistema hormonal, sistema inmunológico, etc. y el desarrollo del propio embrión a todos los niveles es igual en todos los tratamientos.

Este negativo me hizo pensar que nunca lo conseguiría, me rendí un poco, la verdad. Sin embargo, acepté hacerme una metroplastia porque mi cavidad uterina parecía algo estrecha por ecografía, sin ser algo especialmente llamativo. Después de esta cirugía por fin conseguí el embarazo.

Es decir, a pesar de lo que significa un negativo, cada intento aporta información y puede ayudarte a tomar mejores decisiones para el siguiente paso.

Mi conclusión sobre recibir un negativo

Mi conclusión sobre recibir un negativo en embarazo

Si hoy has recibido un resultado negativo, probablemente nada de lo que leas vaya a quitarte el dolor de inmediato. Y tampoco tiene por qué hacerlo.

Un negativo duele porque detrás de cada tratamiento hay ilusión, tiempo, esfuerzo, dinero y una vida imaginada que, al menos por ahora, tendrá que esperar un poco más.

Pero también quiero que recuerdes algo: un resultado negativo no define tus posibilidades futuras. No significa que hayas llegado al final del camino, ni que tu cuerpo haya fallado, ni que la maternidad esté fuera de tu alcance.

A veces un negativo conduce a una nueva prueba, a un ajuste del tratamiento o simplemente a un intento más. Y aunque en ese momento parezca imposible verlo, muchas historias que terminan con un bebé en brazos incluyen uno o varios negativos antes.

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