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Viajar solo: por qué deberías hacerlo al menos una vez

Corre, a la ducha, desayuna rápido, ve a trabajar, pero llévate la comida, la lista de la compra para después, una chaqueta por si hace frío, la mochila para el gimnasio, el móvil, las llaves… Son las 7:15 am. ¿Te suena?

En realidad, “viajamos” todos los días y lo hacemos principalmente solos. Sin embargo, es justo por este motivo que debemos parar, tomar distancia y volver para recuperar incluso la calidad de nuestra vida social.

Normalmente viajamos con nuestra familia, pareja o amigos y está genial, pero ¿te has planteado experimentar y viajar solo al menos una vez?

Sí, ya sé que es raro, que somos seres sociales, que cómo vas a dejar a tu pareja en casa y te vas a ir tú, que qué vas a decirle a los demás sobre tus motivos, que van a pensar que te pasa algo y bueno, es verdad, te pasa algo. Tranquila, tranquilo, no es grave. Te pasa la vida, el tiempo, la rutina, el ritmo totalmente acelerado de vida que llevas y que casi nunca puedes elegir.

¿Cuánto tiempo dedicas a pensar qué te apetece realmente? Me voy a atrever a decir que normalmente lo hacemos muy poco.

¿Para qué viajar solo?

Viajar solo: por qué deberías hacerlo al menos una vez
  • Autoconocimiento: Pasar tiempo con uno mismo es la mejor forma de descubrir qué queremos hacer y, lo más importante, qué no queremos hacer. Solemos infravalorar este aspecto, pero le damos mucha importancia a conocer bien a nuestra pareja, hijos o amigos. Es necesario aprender a conocernos, disfrutarnos y modularnos para poder decidir a quién y cómo queremos conocer. Como solemos decir, “primero el uno y luego el dos”.
  • Cargar pilas: Nos vamos agotando por falta de tiempo para nosotros. Salir unos días, planear e improvisar nos vuelve a conectar con nuestro potencial. Además, viajando te quitas peso y vuelves con una nueva perspectiva casi asegurada.
  • Descubrir nuevas pasiones: la vida es un experimento constante y tú tienes el poder de experimentar, hacer una actividad nueva, conocer gente… Nos solemos preguntar por qué haríamos algo, pero no nos preguntamos tanto por qué no lo estamos haciendo.
  • Conocer gente nueva: viajar solo no es estar solo, aprovecha tu espacio para conocer a personas que están viviendo la misma experiencia que tú.
  • Romper miedos: viajar sin compañía es un reto para muchas personas, pero los retos debemos aceptarlos, ¿no?
  • El avance está siempre después de tu zona de confort, en este caso, está detrás del miedo a estar solo, a la incertidumbre e incluso del cambio. ¿Qué puede pasar por viajar solo al menos una vez en la vida?
  • Presupuesto: es la opción más económica para viajar y la más ajustada a tus planes. Si no viajas porque piensas que es caro, descubre dónde ofrecen planes para viajar solo y descubrirás que puedes invertir en ello al menos una vez en la vida.

¿Cómo viajo solo?

Viajar solo: por qué deberías hacerlo al menos una vez

Antes de viajar:

  1. Tómate tu tiempo para decidir dónde te apetece ir, no tiene por qué ser lejos. Solo piensa en qué lugar te gustaría estar, si es en un entorno rodeado de montañas, en la playa, en el centro de una ciudad…
  1. Define el tiempo que necesitas. A veces es suficiente con pasar el día fuera haciendo alguna actividad que nos apetezca para volver como nuevo, otras veces necesitaremos unos días o una semana. Date unos minutos para escucharte.
  1. No imagines situaciones negativas que pudieran darse al estar en un sitio nuevo y solo. La imaginación es infinita, no tengas problemas que no están ocurriendo y que seguramente no ocurrirán.
  1. No escuches las limitaciones de los demás para no viajar solo. Por ejemplo: te vas a aburrir, eso no es normal, ¿y si te pasa algo?
  1. No tengas expectativas muy altas, un viaje es una experiencia enriquecedora, pero no es magia instantánea. Además, estamos planteando hacerlo una vez al menos, pero después podrás decidir hacerlo siempre que quieras.

Una vez allí:

  1. Procura ir siempre bien documentada. Normalmente en nuestra vida diaria ya vamos documentados, con más motivo si viajas solo.
  1. Procura estar siempre comunicada. No es lo mismo estar comunicada que estar enganchada al móvil, hemos quedado en que nos vamos solos por esta vez. Eso sí, asegúrate de que siempre alguien sepa dónde estás.
  1. No digas a cualquier persona que estás sola. Sigue tu intuición como lo harías en tu vida diaria.
  1. No te obsesiones con la seguridad. Precaución siempre, pero si lo piensas bien en tu barrio de toda la vida, tampoco estás segura y no vives pensándolo.
  1. Olvida el miedo a los extraños. Siempre sigue a tu intuición, pero no te alejes sistemáticamente.
  1. Apúntate a excursiones, aunque no conozcas a nadie, aunque sea una excursión de unas horas, apúntate.
  2. Haz fotos. Mucha gente dice que si haces fotos te pierdes los paisajes, encuentra el equilibrio, pero haz fotos, dentro de un tiempo descubrirás que las fotos son instantes capturados llenos de sentido. Cada vez que mires tus fotos, volverás levemente a ese viaje.
  1. Cómprate lo que quieras. Solemos llevar recuerdos para todos nuestros seres queridos cuando viajamos, esta vez el recuerdo es para ti también.
  1. Observa: paisajes, personas, a ti mismo desde fuera. Esto último es necesario para conocernos, ¿cómo me vería si no fuera yo, si fuera una persona que me conoce desde cero? Es un ejercicio realmente revelador, pero hay que dedicarle tiempo.
  1.  Conecta con la naturaleza. Es algo que, si vives dentro del ritmo de una ciudad, casi con seguridad necesitas, aunque no lo creas.
  1.  Haz algo que nunca hayas hecho antes y que lógicamente te apetezca.
  1.  Aprende idiomas (si es el caso). Una o dos palabras, suficientes para unos días.

No olvides:

  1. Desconectar. Duerme, come, pasea, observa sin mirar el reloj y ganarás vida, así de simple y complicado.
  1. Mantener la mente abierta. ¿Sabes qué es peor que no viajar solo aunque sea una vez en la vida? Hacerlo y no aprovechar para hacer todo lo que queramos.
  1. No estás solo, pregunta. Te has ido solo, pero no eres ningún superhéroe, pregunta dónde están las cosas, qué vale la pena visitar, dónde se come mejor. Desconecta un poco de Google y prueba con las personas.
  1. No intentes planificarlo todo, improvisa. Deja espacio para el factor sorpresa, la vida es imprevisible y eso es genial.
  1. Conoce gente nueva, pero no se adueñe de tu plan de viaje solo. Vuelve al punto anterior y aplícalo.

Lo más importante:

  1. Aprende a estar contigo misma/mismo. Solo lo vas a conseguir aprendiendo a darte un tiempo de calidad para ti.
  1. Permítete cambiar, crecer. Deja de poner resistencias, al fin y al cabo, no vas a evitar evolucionar, no lo alargues más de lo necesario. Cambiar no es abandonar nada y no es negativo, aunque produzca vértigo lo que aún no conocemos.
  1. Aprende a decir no, pero también sí. Poner límites es tan importante como arriesgarse a vivir lo que no controlamos tanto y que suele resultar la mejor decisión que tomamos.
  1. Disfruta la incertidumbre. Por suerte o por desgracia todo es inestable y cambiante, y si no puedes derrotar al enemigo, la mejor opción es unirse a él (no aplicable a todos los enemigos en la vida, ¡eh!).
  1. No vuelvas igual que te fuiste. Si cuando vuelves a casa lo percibes todo algo extraño, ¡felicidades! ¡Lo has hecho bien! La sensación desaparecerá en breve, solo un pequeño proceso adaptativo.
  1. Viaja más, solo o acompañado, pero invierte en ello de vez en cuando.

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